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Conspiración izquierdista continental contra Honduras

Julio 2, 2009

De Nicaragua Hoy - Por Roberto Escobedo Caicedo

Los graves sucesos ocurridos en Honduras, originados porque el Presidente de la República, Manuel Zelaya Rosales, pretendió suplantar la esfera de competencia del Tribunal Electoral, organizando una especie de plebiscito o consulta para auscultar la opinión de sus compatriotas si manifestaban su conformidad para la convocatoria de elecciones de diputados de una Asamblea Nacional Constituyente, declarada ilegal por el Ministerio Público y la Asamblea Nacional, desembocó en la solución constitucional prevista en el propio ordenamiento jurídico vigente, la destitución del transgresor de la constitucionalidad.

El problema de la suma de violaciones constitucionales cometidas por Zelaya Rosales se agravaron cuando ordenó al Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Honduras, General Romeo Vázquez, involucrar a los servicios de logística e intendencia del instituto armado en el transporte y vigilancia de las Boletas Electorales, elaboradas en Venezuela y transportadas a Honduras en un avión de la Fuerza Aérea Venezolana. En vista de que la consulta electoral había sido declarado ilegal por el Instituto Electoral, el Ministerio Público y la Asamblea Nacional, el alto jefe militar se negó a cumplir una orden contraria a la Constitución Política que juró obedecer y defender.

En represalia, Zelaya Rosales destituyó al General Vázquez. Pero tanto su abogado personal como el propio Fiscal General introdujeron sendos recursos de amparo ante la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, la que lo declaró con lugar, ordenando al mandatario dejar sin efecto el acto administrativo y reintegrar en su cargo al jefe militar destituido, negándose a hacerlo. Con esta nueva acción, Zelaya Rosales incurrió en el delito de desacato ante una resolución del más alto tribunal de justicia de su país.

Luego, Zelaya Rosales, encabezando una turba de fanáticos izquierdistas se tomó por asalto las instalaciones de la Fuerza Aérea de Honduras, retirando las urnas con la Boletas Electorales elaboradas en Venezuela, dedicándose a distribuirlas, para llevar a cabo su consulta programada para el domingo recién pasado. Fue ante esa monumental suma de violaciones constitucionales, provocaciones deliberadas a los restantes Poderes del Estado, que los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia ordenaron a un Juez que dictara orden de arresto contra Zelaya Rosales, acto que fue ejecutado por efectivos de las fuerzas armadas que lo montaron en un avión y lo despacharon como carga peligrosa a Costa Rica.

La acción fue respaldada por los Poderes Legislativo y Judicial, el Tribunal Electoral, el Ministerio Público, las Fuezas Armadas y las fuerzas sociales, políticas y económicas de Honduras, por cuanto Zelaya Rosales se había convertido en vulgar marioneta del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y porque estaba implementando una perversa estrategia de establecer en su país una dictaduta totalitaria disfrazada de populista, teniendo por finalidad inmediata aunar esfuerzos con el dictador nicaragüense, Daniel Ortega Saavedra, para desestabilizar toda la región centroamericana.

Los demócratas hondureños incurrieron en varios errores de forma en la destitución de Zelaya Rosales, que son las causales esgrimidas por todos los izquierdistas del mundo entero y en particular los de iberoamérica para denunciar que el defenestrado Presidente de Honduras fue victima de un golpe de Estado, por lo que exigen su reintegro inmediato al cargo anteriormente desempeñado. Esos errores son: que la Asamblea Nacional lo destituyó hasta después de ser expulsado de Honduras a Costa Rica y que debieron dejarlo detenido en su propio país para procesarlo por alta traición a la Patria, cargo reservado para todos aquellos que pretenden reformar la Constitución Política para eternizarse en el ejercicio de la Presidencia de la República, formulándole también cargos de corrupción en que han incurrido tanto Zelaya Rosales como sus familiares y allegados.

La participación de efectivos del Ejército de Honduras en la expulsión de Zelaya Rosales, cumpliendo órdenes emanadas de autoridades judiciales, es lo que ha dado argumentos a los izquierdistas y comunistas vergonzantes del continente americano para presentarlo como victima de un golpe de Estado, pasando por alto todas las violaciones constitucionales y conflictos de Poderes provocados por su irracional proceder.

La Organización de Estados Americanos (OEA), de la que es secretario general, José Miguel Insulza, ex-ministro del interior del régimen marxista de Salvador Allende, de Chile, procediendo con celeridad digna de mejor causa, condenó de inmediato la destitución de Zelaya Rosales, atribuyéndola a un golpe de Estado. A continuación le hicieron coro todos los cancilleres de la Asamblea General de la OEA, para quienes todos los actos inconstitucionales del ex-presidente hondureño, son “peccata minuta”, porque fueron cometidos para instalar un régimen de extrema izquierda en su país. Los culpables son los que velaron por la preservación de la democracia representativa, el Estado de Derecho y la paz social en la Patria de Lempira y Francisco Morazán.

Como era de esperarse, toda la izquierda radical que tiene su epicentro en el Palacio de Miraflores, de Caracas, donde despacha el Presidente de Venezuela, máxima autoridad del ALBA e ideólogo del trasnochado Socialismo Siglo XXI, Hugo Chávez, se comunicó de inmediato con Ortega Saavedra, ordenándole convertir Managua en la capital de la izquierda continental, desde donde se moverían todos los hilos de la conjura internacional para restituir en su cargo a Zelaya Rosales.

En Honduras no ocupa la Presidencia de la República ningún General del Ejército. Tampoco desempeña la titularidad del Poder Ejecutivo una Junta de Gobierno Cívico-Militar. Fue la propia Asamblea Nacional, la que de conformidad con la Constitución Política eligió Presidente de Honduras al diputado, Roberto Micheletti, para terminar el período de Zelaya Rosales, comprometiéndose a convocar a elecciones generales en la fecha prevista en el calendario electoral. No se han suspendido las garantías constitucionales. No se han nombrado Tribunales de Excepción. No están visibles por ningún lado las característidas fundamentales de los golpes de Estado, verdaderas aventuras cuartelarias.

En cambio, en Nicaragua, Ortega Saavedra cometió un fraude electoral masivo en los comicios municipales del 9 de noviembre del 2008. Viola todos los días la Constitución Política de la República. Ha terminado con la separación e independencia de los Poderes del Estado, transformándolos en instrumentos de revanchismos políticos y pasadas de cuentas contra sus enemigos personales y adversarios políticos. Está consolidando una dictadura totalitaria y dinástica. Está firmemente alineado con los promotores del terrorismo internacional en el mundo entero, los gobernantes de Venezuela,  Rusia, Corea del Norte e Irán. Pero nada de esto ven con preocupación el Secretario General de la OEA ni los Cancilleres que integran el Consejo Permanente del organismo interamericano, porque lo hace un colega de la extrema izquierda.

Varias agencias de prensa han denunciado que las acciones se precipitaron en Honduras cuando comprobaron que sicarios y terroristas procedentes de Venezuela y Nicaragua se habían internado en territorio de dicho país, con la misión de realizar sabotajes y eliminar a figuras de prestigio de los sectores democráticos. De esto no se ha dado cuenta la OEA. ¿Por qué sera?

Provoca repugnancia saber que reforzando el coro de la infamia reunido en Managua, teniendo por anfitrión al extremista, Daniel Ortega Saavedra, llegó Raúl Castro, dictador designado de Cuba por su hermano, Fidel. ¿Qué autoridad moral puede tener el representante de la dictadura más longeva y sanguinaria del continente americano, para exigir que restituyan en su cargo a Manuel Zelaya Rosales? Estas exigencias confirman que el Presidente destituido tiene serios compromisos con la izquierda radical antinorteamericana y antioccidental del mundo entero, siendo estos los que más respaldan posturas tan insensatas.

Si Hugo Chávez, Fidel Castro, Daniel Ortega Saavedra y toda la fauna izquierdista del continente americano logran que los Estados Unidos respalde sus insensatos planteamientos, restituyendo en su cargo a Zelaya Rosales, los elevarán a la categoría de héroes continentales, terminando con toda posibilidad que las fuerzas políticas, sociales y económica de sus respectivos países terminen con regímenes tan infames.

Oswald Spengler, en su obra, “La Decadencia de Occidente”, dijo lo siguiente: “Son siempre un grupo de de soldados decididos, mandados por oficiales competentes, los que salvan a su país de caer en manos de la barbarie roja”. En Honduras, tal afirmación, ha sufrido notables cambios.

“Ha sido la acción decidida de los parlamentarios, Fiscal General de la República y Presidente del Tribunal Electoral, los que contando con el respaldo de la sociedad civil y la obediencia de las Fuerzas Armadas, los que han salvado por el momento a Honduras de caer en manos de la barbarie roja”. La democracia continental debe salir al paso de esta conspiración izquierdista contra Honduras.


Comentarios

3 comentarios para “Conspiración izquierdista continental contra Honduras”

  1. Basilicio Perez on Julio 6th, 2009 15:20

    Es bien cierto que hubieron errores en la Valiente Decision de quitarle un eslabon al Criminal grupo del ALBA ,Pero la CSJ Y demas Poderes del Estado Hondurenos han dado un ejemplo al mundo y un claro mensaje a los izquierdistas millonarios que todavia queda gente que Respeta y hace Valer las Leyes.

  2. dolmorgon on Julio 20th, 2009 22:10

    muerto el tigre hay que disecar el cuero………

  3. dolmorgon on Julio 20th, 2009 22:12

    EL ALBA-ÑAL es la guarida del cuero del tigre muerto Mel Zelaya. Honduras no es Nicaragua, ni Zelaya es Allende. Hondureños, párense duro en la brecha, el mundo libre y demócrata está con ustedes. El socialismo del siglo XXI es la peor de las lacras de la Humanidad….

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